Desde la aparición de las primeras revistas científicas en el siglo XVII, pocas innovaciones han tenido tanto impacto como la publicación en línea. En internet, las revistas académicas se han despojado de muchas limitaciones inherentes al formato en papel, lo cual vino acompañado de actualización de los métodos y procesos tradicionales para aprovechar al máximo la tecnología.

Una tendencia importante en este ámbito ha sido la publicación continua. Consiste en abandonar la idea de juntar los artículos en números y volúmenes de una revista que se publica en intervalos regulares, y pasar a uno en que cada artículo aprobado es publicado individualmente en línea para que la comunidad científica tenga acceso a él lo antes posible. La idea es que poder subir artículos a la web con mínimo costo hace redundante esperar hasta reunir la cantidad de material que haga viable una publicación impresa.

Por supuesto, un modelo de publicación tan diferente al tradicional implica también un cambio en las prácticas de las revistas tradicionales, como veremos a continuación.

Ventajas y desventajas

Estudios acotados sobre algunas revistas que se han sumado a este modelo indican que el proceso de publicación continua puede ser más satisfactorio y eficiente para los editores. Entre los argumentos que dieron está el de un flujo de trabajo mejorado, el abandonar la esclavitud de plazos finales establecidos y más velocidad de diseminación de contenidos.

Se trata sin duda de una tendencia en alza y que incluso algunos índices exigen para ciertas disciplinas, por lo que es de esperar que cada vez más revistas se sumen a este modelo. Además, para muchos autores resulta atractiva la posibilidad de publicar en revistas que sigan el nuevo estándar, pues significará que sus artículos verán la luz en menos tiempo de lo que haría en una publicación regular, en algunos casos por varios meses. En el caso de revistas con demasiado flujo de artículos, sirve también como una manera de soltar con más eficiencia los artículos acumulados antes de que pierdan actualidad o relevancia.

Por otro lado, apostar por la publicación continua significa modificar el flujo de trabajo tradicional de la revista, cambio que puede resultar difícil para quienes acostumbran publicar muchos artículos al año o que han armado estructuras colaborativas sobre la base de las fechas límites de cada número. Además, requiere una serie de cambios a los formatos de citación que aún no están del todo resueltos ni estandarizados, pues afecta cómo se paginan los artículos y, con ello, la forma en que son citados.

Un ejemplo cercano en este ámbito es el de Scielo, que en la actualidad recomienda pasar a una modalidad de publicación continua. Para ello, algunos países han instaurado una serie de normas (casos como el de Brasil y México) que deben cumplir los artículos independientes.

¿Es lo más conveniente para mi revista?

El paso de una modalidad de publicación tradicional no es automático ni inevitable, al menos por el futuro próximo. Se necesita considerar factores como la cantidad de artículos recibidos y el flujo de trabajo que mejor se acomode a las necesidades de la revista antes de lanzarse a este proceso, amén de informarse sobre los requerimientos de índices y repositorios.

No es conveniente tomar decisiones apresuradas y correr el riesgo de tener que regresar al modelo tradicional poco tiempo después, o hacerlo sin que haya una necesidad real en la disciplina de la revista. Sin embargo, puede ser también una oportunidad para innovar, mejorar procesos, satisfacer los intereses de autores, que quieren ver su artículo publicado cuanto antes, y de lectores que requieren información actualizada dentro de su disciplina.

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