Un artículo científico está compuesto por varias partes, las que en su conjunto otorgan sentido a una investigación y contribuyen a su comprensión. Lo habitual es que, después del título, el nombre de los autores y su filiación, y antes del cuerpo del texto, un artículo incluya un resumen de su contenido, sus aportes y los resultados más relevantes.

Es posible que un autor concentre su esfuerzo en el desarrollo de su trabajo, pero cada una de las partes mencionadas merece igual atención. En un contexto en que los artículos son leídos por bots que cosechan y almacenan sus metadatos en plataformas de indexación, es un factor crítico que aquellos elementos que pueden condicionar un resultado de búsqueda estén optimizados. En este sentido, el resumen es clave.

Un resumen bien redactado en español y en inglés funciona como una puerta de entrada al artículo, donde se juega el interés del lector, sobre todo en los casos en que la decisión de leerlo depende de una barrera de pago.

Un buen resumen está compuesto por una serie de enunciados acotados y organizados que sintetizan, representan y describen los planteamientos centrales de un artículo científico. Así, cumple dos funciones: informar sobre el contenido de una investigación y posicionar los artículos en las bases de datos. En esta entrada entregaremos ocho consejos prácticos para mejorar su redacción.

Atención a las normas

Si bien la extensión recomendada al momento de redactar un resumen es entre 100 y 250 palabras, es posible que las instituciones o revistas a las que los autores envíen sus artículos cuenten con una serie de normas para estructurar y determinar su extensión. En este escenario, cumplir con los requerimientos será un ejercicio fundamental, ya que todo el trabajo de investigación será evaluado a partir del resumen. En líneas generales, no es necesario que se incluyan definiciones ni se replique el título del artículo, ya que es mejor evitar la repetición. También se recomienda evitar el uso de acrónimos, siglas y abreviaciones, ya que pueden confundir al lector.

Privilegiar el lenguaje académico

El resumen entrega una visión general del artículo y sirve para que los lectores sepan de manera rápida si el contenido les podría servir. A partir de esto, es importante pensar en quiénes podrían ser los lectores potenciales y, en consecuencia, emplear un lenguaje académico que se aleje de lo coloquial. Para estos efectos, es recomendable economizar el lenguaje y priorizar las formas claras, concisas y no demasiado técnicas.

Tono objetivo e impersonal

La objetividad es siempre bien valorada en un resumen. La razón es que, en general, la adjetivación perjudica al mensaje. La inclusión de palabras como «interesante», «notable» o construcciones del tipo «sumamente novedoso» en un artículo científico, ya sea en el resumen, en el desarrollo o en las conclusiones, no le hace ningún favor a la investigación. Son los lectores quienes deben emitir los juicios de valor a partir de la información, no el autor.

Otra buena práctica es usar un tono impersonal en el lenguaje, y por eso recomendamos emplear la tercera persona y evitar a toda costa la primera persona del singular y del plural, nos referimos al uso del «yo» y el «nosotros».

Resumen estructurado

La claridad en los ejes centrales de la investigación es fundamental. Para redactar el resumen se aconseja partir de la base estructural del artículo. Esto se llama resumen estructurado, y quiere decir que si el trabajo está compuesto por una introducción, un desarrollo, una toma de postura y una conclusión, es mejor abordar cada uno de esos apartados de manera breve siguiendo la misma secuencia. De esta forma, se abordará el motivo por el que se hizo el estudio, cómo se hizo, qué se halló y qué significado e impacto tienen esos hallazgos.

Varias revistas científicas piden a los autores que sus artículos sigan la estructura IMRyD, que corresponde a la introducción, metodología, resultados y discusión. En el sitio web de Redalyc se menciona que «en el objetivo se debe expresar claramente el propósito principal del estudio. En materiales y métodos, se deben describir claramente los procedimientos utilizados de acuerdo con el problema planteado en la investigación, así como el diseño estadístico y análisis de datos. En resultados se deben ofrecer los hallazgos obtenidos, señalando la significancia estadística y resaltar aquellos resultados innovadores y de mayor impacto. Finalmente, en conclusiones se deben destacar las más importantes y si es del caso, comentar de manera concisa posibles implicaciones».

Voz pasiva mejor que voz activa

Todavía existe un debate sobre este punto, pero en virtud de mantener un tono impersonal en el lenguaje, es preferible emplear la voz pasiva antes que la voz activa en la redacción del resumen. Por ejemplo, decir que «los resultados fueron recopilados durante seis meses», será mejor que decir que «recopilamos los resultados durante seis meses».

Límites claros

Un error común en la redacción de los resúmenes es que los autores tienden a referirse a sus investigaciones pasadas o deslizan reflexiones sobre futuras investigaciones que les gustaría desarrollar. Por el contrario, el resumen debe ser una muestra representativa y fiel de lo que los lectores podrán encontrar en el desarrollo del trabajo, y nada más. Por eso la recomendación es limitarse a los contenidos expuestos en el artículo y no añadir conceptos o reflexiones adicionales.

Palabras clave

El resumen no solo atrae el interés de los lectores informando sobre su contenido, también tiene la facultad de mejorar la posición del documento en los resultados de una búsqueda bibliográfica. Para esto son fundamentales las palabras clave, ya que escogerlas con cuidado e identificar los conceptos preponderantes del trabajo puede hacer una gran diferencia. Habitualmente, hay entre cinco y seis palabras clave por artículo, y su función es facilitar la búsqueda del documento en las bases de datos.

Es importante mencionar que, en lo posible, las palabras clave no deben repetir los conceptos que ya están el título. Lo recomendable es que amplíen el campo conceptual al momento de acceder al artículo.

Especial atención a la traducción

Actualmente, el inglés es el idioma universal del conocimiento y la comunicación científica. Debido a esto, dentro de los requisitos de los artículos científicos se encuentra incluir la traducción del título, del resumen y de las palabras clave. Es un factor sumamente importante a la hora de difundir la publicación y, por supuesto, contribuye a mejorar su impacto. El inglés empleado debe ser claro, con una buena sintaxis, y en caso de que el autor no domine el idioma, se sugiere encargar la traducción o la edición a un profesional.

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