Los problemas éticos se encuentran a la orden del día en el universo de las publicaciones académicas. Entre revistas depredadoras y revisores con conflicto de interés, se ha transformado en una necesidad el hecho de contar con una instancia o arbitraje que defina los lineamientos por los cuales las revistas pueden guiarse para tener un comportamiento ético y justo con todas las partes. Esta organización es COPE.

El Comité de Ética en Publicación (COPE, por sus siglas en inglés) es una organización sin fines de lucro que tiene como misión definir las mejores prácticas apegadas a la ética en el campo de las publicaciones académicas, por lo que ofrece guías y lineamientos que considera de utilidad para editores y autores, quienes en muchos casos se enfrentan a problemas relacionados con la práctica editorial para las cuales no había orientaciones claras.

El origen

La primera reunión de COPE ocurrió en abril de 1997, entre un grupo de editores preocupados por lo que consideraban la proliferación de malas conductas editoriales en el mundo académico. Durante esa primera reunión quedó claro que sus miembros habían visto toda la gama de conductas indebidas en el campo de la investigación, desde disputas por la autoría de artículos hasta claros fraudes, situaciones para las que en muchos casos no había respuestas claras o guías definidas. Debido a esto, consideraron que discutir y obtener asesoramiento de sus pares sobre cómo tratar estos casos era un ejercicio valioso.

Tiempo después, en 1999, durante su segundo reporte como organización, COPE publicó sus Guías sobre buenas prácticas de publicación, resultado de una amplia consulta y de talleres desarrollados durante su reunión anual que buscaban definir pautas y consejos sobre cómo investigar casos sospechosos o difíciles. Con el paso de los años, la organización adoptó una veta más madura, con oficiales electos y un Consejo, responsables de las actividades operativas de COPE.

Luego, en 2004, COPE lanzó y publicó en su sitio web el Código de conducta para editores (que fue reemplazado por las Prácticas básicas en 2017). El Código establece los estándares mínimos a los que los editores deben adherirse y se espera que todos los miembros de COPE lo cumplan.

En los años siguientes, COPE ha generado más documentos de apoyo para los editores y ha ido creciendo como organización, por lo que aumentar el número de personas que trabajaban en ella generando comités, subcomités y grupos de trabajo se ha vuelto una necesidad.

¿En qué apoya a los editores?

La intención original de COPE de generar espacios de discusión ante problemas de conducta indebida dentro de los procesos de publicación se ha mantenido en el tiempo. Para cumplirla, han generado una gran variedad de documentos de apoyo tanto para editores como para autores, sobre temáticas como denuncias de mala conducta, definiciones sobre autoría y contribución, conflictos de interés y propiedad intelectual. Para COPE, uno de los principios básicos es que las revistas deben describir claramente los procesos sobre cómo deben manejar los alegatos, quejas y apelaciones; también deben tener políticas claras respecto de cada uno de los procesos editoriales (incluyendo la revisión por pares), los conflictos de interés y las correcciones posteriores a la publicación.

En su sitio web, COPE incluye recursos para que los editores y autores se puedan guiar cuando se presenta alguna de las H previamente mencionadas, incluyendo diagramas de flujo que faciliten la toma de decisiones. Incluso, para aquellas revistas que son miembros de la organización, existe la opción de enviar directamente a ellos los casos para que sean evaluados por un foro o por el Consejo de COPE, aunque siempre recomiendan revisar los casos presentados previamente para ver si hay precedentes útiles. Los casos presentados se discuten entre todos los participantes del foro o miembros del Consejo, y sus notas en cada caso reflejan la discusión que tuvo lugar. El consejo de los participantes del foro o del Consejo se entrega al miembro que presentó el caso, pero la decisión final sobre el manejo del caso es del editor. En la actualidad COPE cuenta con miles de miembros de todas partes del mundo, y específicamente ocho revistas chilenas, de las cuales una es dirigida por Vivianne Bachelet, quien también actúa como miembro cooptado del Consejo.

¿La solución a todos los problemas de ética?

Esta es la gran pregunta que nos debemos plantear. Como bien dice Alan MacEachern (profesor de Historia en la Western University) en su artículo para University Affairs, como cuerpo de ética, la primera lealtad de COPE es a las buenas prácticas; pero como organismo basado en membresías, su primera lealtad es hacia sus miembros. Dado que los académicos individuales que se acerquen al Comité de Ética de Publicaciones siempre lo harán en relación con las acciones de uno de sus miembros, COPE estará permanentemente en un conflicto de intereses, por lo que los académicos no sabrán si pueden confiar en sus acciones y juicios.

A pesar de que la organización no es infalible, para muchas revistas es invaluable contar con ella como apoyo ante todos los problemas de conducta que se puedan presentar, tanto porque sus guías son claras como porque los autores también respetan más las decisiones sugeridas por COPE.

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